Esta semana finaliza el primer semestre del grado de Arquitectura en la Universidad de San Jorge, y con él, la primera mitad de la asignatura que imparto desde setiembre, así que aprovecharé para contar un poco de mi experiencia como profesor universitario (uno de los motivos por el cual no he podido escribir con regularidad en este blog) y hacer balance.
Tengo que remontarme hasta el verano, justo antes de las vacaciones, cuando recibí un mensaje que me hizo mucha ilusión: Borja Ferrater, el subdirector de la Escuela de Arquitectura de la Universitat Internacional de Catalunya (ESARQ - UIC), me invitaba a participar como profesor en el Taller Vertical 2009, con el lema "Objetos vivos, juegos sociales" y dirigido por Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla. Para quienes no sepan qué es el Taller Vertical diré que se trata de una excelente idea para empezar el curso, desperezarse de las vacaciones y conocer gente que se viene desarrollando desde que se fundara la escuela, en 1998, y consiste en un workshop intensivo que se realiza la primera semana de curso en el que los alumnos se organizan en grupos con gente de segundo, tercero, cuarto y quinto curso, para trabajar un mismo tema. Tengo que decir que pese a mi miedo inicial por mi falta de experiencia (anteriormente solo había hecho de profesor Júnior en el curso de introducción de mi facultad, la ETSAV - UPC y había colaborado en el desarrollo de la asignatura Foro de la ESARQ, pero no como docente), la experiencia fue inmejorable. Además de poder conocer y trabajar con un equipo de profesores jóvenes, bien avenidos y con cosas interesantes que decir (algunos de los cuales tengo el placer de tener como amigos ahora), el grupo de alumnos que tuve fue también bueno.