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Orsai, una prueba de que otra industria cultural es posible

En un momento en el que cuando se habla de Internet y cultura en cualquiera de sus variantes (publicaciones, música...) se hace para asociarlo a la piratería y las terribles consecuencias que eso (se supone) tiene para los autores, me gustaría compartir la conferencia de Hernán Casciari que como revela su sugerente título "Cómo matar al intermediario, limpiar la escena del crímen y encontrar una coartada creíble" va en contra de estas posturas que hemos visto muy bien ejemplificadas últimamente a través de las polémicas de Lucía Etxebarría, Jaume Sisa, presidenciable de la SGAE, o la controvertida Ley de Economía Sostenible (o Ley Sinde) (por poner solo tres ejemplos) en la que poco menos que equiparan a los internautas con piratas defraudadores y son incapaces de ver su rol real como público y consumidores potenciales.

En la conferencia, o audio-relato, Casciari cuenta, a través de su experiencia personal, tres anécdotas o tres momentos clave que demuestran que otro modelo de industria cultural no solo es necesario sino que además es posible.

El futuro de la enseñanza e Internet (en 1988)

Isaac Asimov, en 1988, ya vaticinaba que habría “ordenadores conectados a grandes bibliotecas” y eso podría suponer grandes ventajas para el aprendizaje. Él destacaba un par:

  • Todo el mundo podría tener acceso a la información
  • Aprender lo que a uno le interese, al ritmo que le interese, cuando le interese
  • Personalización del aprendizaje
  • Serendipia

No solo fue un visionario que acertó de lleno (en esto y otras cosas) sino que todavía aún estamos aprendiendo a utilizar esta nueva manera de aprender (y de enseñar)

Compartiendo la génesis de ArchTLAS en Arquiredes

En unos minutos empezará la sesión "Documentar la arquitectura de Granada en la Red" dentro del marco del curso de verano Arquiredes, organizado por la Universidad de Granada y dirigida por Ángel Gijón, a quien agradezco sinceramente su invitación y la oportunidad brindada.

He de confesar que el título del encargo me daba cierto reparo, pues a fin de cuentas me parecía un tanto pretencioso que alguien que no es documentalista explique qué es y en qué consiste la documentación, aunque sea aplicada a la arquitectura  y dentro del marco de Internet, dos campos que me son afines. Sin embargo, tras darle vueltas al asunto, de preguntar a amigos documentalistas e informarme un poco más, me di cuenta que tenía bastantes cosas que aportar, así que decidí darle ligeramente la vuelta al título y añadirle un pequeño subtítulo: "Experiencias y conclusiones de un arquitecto en la documentación de arquitectura aplicados a una web: ArchTLAS". Y es que precisamente de eso va a tratar la conferencia que voy a dar y que adjunto a continuación: de explicar algunas de las conclusiones y experiencias (algunas de ellas de forma inconsciente, otras fruto de un análisis y comprensión del medio) a las que he llegado sobre cómo debe (o mejor dicho, puede) explicarse una obra de arquitectura en Internet hoy, y que son precisamente la razón de ser de ArchTLAS y son también lo que la hace distinta a otras webs en apariencia similares. No estarán todas, únicamente las que pueden verse en lo que es la web hoy o las que son más ejemplificadoras, pero es un buen comiendo y espero que sea también didáctico.

¿Para qué sirve Internet?

Temas:

Hace ya más de cinco años desde que publiqué mi primera web "seria", +arquitectura, y hace todavía muchos más que soy usuario de Internet (mi madre todavía recuerda con asombro cuando hice un trabajo en grupo con mis amigos del cole a través de e-mails). Durante estos años he conocido a mucha gente del mundillo y, como no, hemos hablado de lo que nos unía: Internet. Además, en los últimos meses estas conversaciones sobre Internet se han dado cada vez con mayor frecuencia por motivos laborales, así que he tenido que tratar (explicando en unos casos, escuchando en otras) con personas variopintas: diseñadores web, programadores, profanos, arquitectos, early-adopters, enteradillos, bloggers empedernidos... Todas estas charlas, discusiones, conferencias... me han llevado a detectar un patrón que se repite a menudo, a pesar de la disparidad de los perfiles de los interlocutores (o quizá precisamente por eso): cada uno tiene una visión muy particular (en algunos casos diría un tanto cerrada) de lo que es o no es Internet. Para algunos es sinónimo de tener un blog. Para otros es sinónimo de "blog + twitter", para otros es un lugar publicitario, para otros es la manera de ganarse la vida... Aunque todo es cierto y tiene razón quien lo diga, no es menos cierto que es una visión parcial de la realidad, y es que son precisamente estas concepciones particulares o apriorismos las que dificultan considerablemente el entendimiento entre los interlocutores, pues aunque parezca que hablan de lo mismo, en realidad piensan cosas distintas o desde ópticas distintas.

Como está en mi naturaleza analizar los "porqués" de las cosas, y también como ejercicio previo a mi asistencia al curso de verano Arquiredes para evitar que la situación descrita se produjese con los alumnos, me planteé la siguiente pregunta: ¿Para qué sirve Internet?. Consciente de que encontrarle respuesta es algo que me viene grande a pesar de que en todos estos años mi relación con ella ha variado (he pasado de ser simple lector, usuario de email, gestor de cms, webmaster, hacer diseños para webs, realización de webs complejas...), quise plantearlo a modo de experimento. Por un lado, dado que la web 2.0 se basa en la colaboración, quería que el proceso también fuese colaborativo, de esta manera las respuestas serían más certeras y podría suplir mis propias limitaciones o apriorismos. Por otro lado quería que la propia Internet fuese el medio y la herramienta en el que tuviese lugar.

El resultado del experimento es el que puede verse aquí: un mapa mental colaborativo que trata de responder la pregunta "para qué sirve Internet"

Arquiredes: arquitectura, redes sociales y nuevas tecnologías

Hoy se ha publicado el programa definitivo del Curso de Verano de la Universidad de Granada que lleva por título "Arquiredes: arquitectura, redes sociales y nuevas tecnologías" , un conjunto de temáticas que, a pesar de su indiscutible importancia, a menudo han sido relegados (erróneamente a mi entender -qué otra cosa podría decir- ) de las facultades de arquitectura por no ser estrictamente "arquitectónicos".

Reflexiones en torno a una red bien entendida, no intermediada, honesta y participativa

Temas:

Pistas para entender la revolución digital I
por Carlos Cámara

Son pocos los que hoy se cuestionan la conveniencia de aparecer en Internet. Más allá de los medios no oficiales pioneros en el uso de estas herramientas, empresas o estudios de arquitectura, que hace tiempo asumieron la presencia en Internet como una necesidad, las instituciones o los eventos oficiales toman el testigo para difundir sus actividades por esta vía. Eso lo han entendido bien la X Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo o el reciente Congreso de Arquitectos, convocado por el CSCAE, cuyas webs van más allá de proporcionar información oficial o  el clásico formulario de contacto y además recogen todo tipo de comunicaciones y testimonios, ampliando de este modo el eco que tuviesen los eventos en su día. Sin embargo, a pesar de lo anteriormente comentado, no es menos cierto que no solo no existe consenso en cuanto al papel que deben jugar estos nuevos medios, sino que existe un temor generalizado acerca de cual debe de ser su relación con los ya conocidos (y dominados) medios tradicionales. Los ejemplos más recientes los tenemos en las declaraciones de Iñaki Ábalos para el congreso de arquitectos, en las que pone en duda el modelo de la crítica de las revistas pero especialmente el de los blogs, el reciente número de Arquitectura Viva titulado "Banda ancha" cuyo editorial de Luis Fernández-Galiano empieza con un elocuente "No puedo fingir familiaridad con la revolución digital" o el temor manifestado (a veces tácitamente) por la mayoría de los representantes de los medios escritos presentes en el I Campus de Ultzama hace unas semanas.

Son conocidas, y no exentas de cierto fundamento, las críticas que se vierten desde determinados sectores hacia el hiperdesarrollado hermano pequeño de los medios informativos tales como que "cualquiera puede escribir cualquier cosa" o que "Internet fomenta el anonimato y la descalificación"

Armas de doble.cero filo

Ahora que algunos entendidos empiezan a hablar de las webs semánticas como la futura web 3.0, está en boca de muchos aplicar el concepto "2.0" a casi todo lo que podamos imaginar, aunque a veces (la mayoría) sea erróneamente debido al desconocimiento del verdadero significado del término. Existe consenso en que webs como Wikipedia.org, Delicious, Blogger, flickr o facebook podrían acuñarse bajo la etiqueta de web 2.0, ¿pero qué tienen en común todas ellas? A parte de que todas utilizan tecnología de servidor y almacenan los datos en bases de datos, comparten un concepto común, que es el auténtico significado de la palabra. Aún a riesgo de simplificar mucho, la web 2.0 no es, por tanto, ni una tecnología ni un software concreto, sino un término que permite hablar de una característica común que cumplen los sitios web que, contrariamente a lo que ocurre con las webs tradicionales que hoy conocemos como 1.0 en las que una persona (o varias, pero relativamente pocas) publica contenido y otras muchas lo leen (sin posibilidad a nada más), los visitantes pueden aportar contenido y se convierten, por tanto, en emisores. Es decir las webs 2.0 son las que dotan de un papel activo a aquellos que antes eran pasivos y eso implica que se rompe la relación clásica y unidireccional entre emisor y receptor.

Fenómeno Edgar González

Ya he dejado patente en no pocas ocasiones que hay muchas cosas que escapan a mi entendimiento, eso es algo que no me avergüenza admitir. Pues bien, una de estas cosas que no acabo de comprender es el fenómeno Edgar González. Los que me conocen sabrán que su blog no es de mi devoción, sin embargo nunca me he manifestado públicamente al respecto porque comprendo que cada uno es libre de hacer lo que quiera en su blog, de llevar (o no) una línea editorial clara, de elegir cómo trata la información... Puedo entender perfectamente que a pesar de no saberle encontrar un criterio claro y que por tanto no pueda compartirlo, de considerar que adolece de una notable falta de rigor en la selección y el tratamiento de la información que en él se muestra, el mentado blog tenga sus admiradores, que, todo sea dicho, son tan numerosos que no puedo hacer otra cosa que admitir una cierta envidia. Sin embargo no es de eso de lo que me gustaría hablar, tan libre es González de escribir lo que quiera y como quiera como lo son los demás de compartirlo o no.

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