Siempre he pensado que los arquitectos tenemos una responsabilidad que va más allá de nuestros planos y no me refiero a la responsabilidad civil. Si digo esto es porque nuestras decisiones tienen unas consecuencias que van más lejos de nosotros mismos, desde la más evidente del tema económico hasta el no siempre tenido en cuenta facto ambiental del que me gustaría hablar en otra ocasión.
Sin embargo, el tema que quería tratar esta vez es el tema sociológico, no se si es ser pretencioso o no, pero dado que todos vivimos en casas, me parece del todo legítimo reformular la pregunta del huevo y la gallina. ¿La vivienda se adapta a nosotros o nosotros nos adaptamos a la vivienda? También, dado que el mercado inmobiliario funciona, por lo general, mediante modelos estándar de “eficacia probada” descarto la opción de que la vivienda se adapta a nosotros y por tanto considero que al hacer una vivienda estamos condicionando como vivirán sus usuarios por regla general.
Dada esta premisa, me planteo la siguiente pregunta: ¿Es el modelo actual de vivienda un buen modelo social? Se critica la sociedad actual por su individualismo por la falta de humanidad, especialmente en jóvenes, pero puede que eso sea el reflejo de la manera que tenemos de habitar.
Actualmente la idea de comedor como “centro de la casa” donde se realizaban todas las actividades sociales familiares se ha ido diluyendo y se ha limitado su uso al de simple comedor (ya ni siquiera para ver la tele, pues todas las habitaciones disponen de una). Por contra, las habitaciones que antes servían para dormir se han convertido en unas células autónomas donde su habitante, especialmente el adolescente, tiene su micro-cosmos, su hábitat y pasa encerrado la mayoría de tiempo sin apenas relacionarse con nadie físicamente (están los móviles e Internet para eso).
Dicho esto cabe replantearse, o por lo menos reflexionar sobre cual debería ser el modelo habitacional, aquí dejo dos modelos para discutir:
La Casa como residencia: entendida como la que está formada por habitaciones autónomas que comparten un espacio común para comer y cocinar y para la higiene. Entendida también como el paradigma del individualismo.
La Casa como convento: entendida como la que está formada por espacios grandes donde vivir en comunidad y habitaciones pequeñas a las que se acude para dormir y reflexionar (orar). Sería el paradigma de la colectividad.
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