Reflexión post jornadas de innovación docente: sobre el papel de la docencia y la tecnología en la sociedad actual

Ayer tuve el placer de asistir y participar como ponente en las V Jornadas de Innovación Docente organizadas por mis compañeros de la Universidad San Jorge. La verdad es que siempre es agradable compartir experiencias y conversaciones con otros docentes, sean del ámbito que sean, pero cuando además te reúnes con gente creativa y auténticos apasionados por la docencia, las nuevas ideas que me asaltan y la sensación de querer mejorar todavía más mi labor como profesor es todavía mayor. Esto es algo que se produjo en muchas de las comunicaciones que pude escuchar ayer (como siempre, en este tipo de jornadas y congresos en los que se producen sesiones simultáneas hay que elegir y hay sesiones a las que no pude asistir pese a parecer muy interesantes), y por ello estoy agradecido. También la organización fue muy buena en todo momento (me pareció una idea excelente la presentación en bucle con los aspectos más relevantes de las jornadas -clave wifi, horarios, lugares...- que apareció mientras ibamos llenando la sala antes de empezar la sesión inaugural) y felicito por ello a mis compañeros, que nos han puesto todo muy fácil a los asistentes.

La sesión inaugural corrió a cargo de Antonio Rodríguez de las Heras, catedrático de la Universidad Carlos III de Madrid, quién hizo una labor como comunicador excelente al ser capaz de captar la atención de los asistentes con el único soporte de su voz, sus gestos y su mirada.

Apoyado en numerosas metáforas, que incluían el escape de Crypton por parte de Kal-El, el que sería Superman al llegar a la Tierra, enunció los problemas y  retos a los que tenemos que hacer frente los docentes (y la comunidad educativa en general) en un contexto tan cambiante como es el del momento de transición de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento. Habló sobre las diferencia de mentalidad entre profesores y alumnos, de la velocidad del cambio (que puede llegar a dar un envejecimiento prematuro de los profesores) y otros aspectos interesantes en sí mismos. Sin embargo, hay algo que me dejó un poco desconcertado.  Rodríguez de las Heras no lo dijo directamente, pero se desprendía a través de sus cuentos y metáforas que planteaba, por un lado, a la sociedad como un ente que avanza con independencia de todos, cuyo destino está escrito ya y por tanto es inevitable que todos acabaremos llegando. Los docentes, por otra parte, somos vistos como elementos externos a estos cambios, sin voz ni voto ni capacidad de acción, cuyo papel se reduce a tender puentes entre ambas sociedades -la industrial y la del conocimiento- para que los alumnos puedan llegar a encajar en esta nueva sociedad en ciernes. Los alumnos, a su vez, se presentan como personas con "mindset" totalmente distinto al nuestro y que solo por el hecho de ser más nuevo, es mejor, y por tanto los docentes debemos no solo comprender sino adaptarnos a él para poder llevar a cabo nuestra tarea de prepararles.

Lo que me desconcertó de esta visión (que, por otra parte, se repetiría más adelante en otras comunicaciones y también he visto en otros contextos) es su planteamiento determinista y totalmente acrítico con la tecnología y la sociedad que choca frontalmente con una de las afirmaciones que más me gustaron de la intervención: el hecho de recordar que no hay educación posible sin ideología. A fin de cuentas, si es cierto que cualquier tipo de educación conlleva también la ideología (y la ética y los valores) de quien la imparte, los docentes no solo no somos ajenos a estas transformaciones sino que, con nuestro hacer diario, a través de nuestras enseñanzas, tenemos mucho que decir sobre la sociedad que está por venir sea como queremos que sea y no como se ha impuesto desde otras esferas con otras visiones e intereses distintos (porque, recordemos, las sociedades no avanzan solas, sino que somos las personas quienes las hacemos avanzar).

#Nachogravalos y su trabajo:El dibujo de la incertidumbre. La expresión de la ciudad contemporánea. #EduInnovaUSJ16 pic.twitter.com/zIgk9qiVg6

— ETSA USJ (@etsa_usj) 14 de julio de 2016

El grueso del primer día de las jornadas lo tuvieron las más de 30 comunicaciones, entre las que destaco "El cortometraje. Una herramienta eficaz en la orientación educativa" en la que Saioa Villar  utiliza los cortos y técnicas de coaching para la educación emocional en primaria, "La mirada cómplice. El arte sin mediadores", de María Caro, en la que la preparación de una visita guiada a un museo de arte contemporáneo por parte de los alumnos es el hilo conductor de su aprendizaje y el motivo para visitar museos; "El dibujo de la incertidumbre. La expresión de la ciudad contemporánea." en la que Nacho Grávalos utiliza la deriva urbana para percibir (¡y representar!) la ciudad con una mirada distinta; las sesiones sobre juegos y videojuegos, como "Los videojuegos como medio de aprendizaje: un estudio de caso en educación matemática en primaria" de Núria  Capell y "El juego como estrategia de enseñanza-aprendizaje en el aula universitaria: un estudio de caso" de Gema Alcolea; y la sesión magistral de Fiona Crean "Why is CLIL an innovative educational driving force in 21st century education?". Entre estas comunicaciones, Javier Álvarez y yo, aportamos nuestro granito presentando nuestro trabajo realizado en la asignatura de 5º curso del grado de Arquitectura, "Aula Abierta", y los aspectos innovadores de la misma, que pasan por incorporar el mundo laboral en el currículo educativo desde el principio de la asignatura, la enseñanza por proyectos y centrada en el alumno, la incorporación de juegos como recurso de enseñanza-aprendizaje para formentar la creatividad, la síntesis y la reflexión o mecanismos de auto-evaluación que hemos llamado "Business Angels".

Sin embargo, fue la mesa redonda "Tecnología e innovación educativa", moderada por Daniel Jiménez y realizada a partir de las intervenciones de Timmothy Read y Daniel Amo, la que hizo que mis alarmas volvieran a saltar. Sus intervenciones em sí mismas, sino porque en ellas se habló de tecnología, empresa y modelos de negocio. La docencia, por ende, parecía brillar por su ausencia o, en el mejor de los casos, quedar relegada a un segundo plano, algo que podría tener mucho sentido en otros contextos pero que sorprende en el marco de unas jornadas de innovación docente.

Aunque no comparto el 100% de lo que dijeron considero que como buenas sesiones para favorecer una mesa redonda, sus intervenciones fueron acertadas y estimulantes. La prueba está en que hubo varias intervenciones del público y yo no tuve tiempo para plantear la mía. Si hubiese habido tiempo me hubiese gustado aprovechar su presencia (y la del resto de asistentes al congreso) para hacer una pregunta y una reflexión. La pregunta es algo que me ronda la cabeza desde hace tiempo y para la que apenas tengo una respuesta consolidada (escribí sucintamente al respecto en este post) : ¿cómo debe ser la relación entre el mundo laboral/empresarial y la educación? Al escucharles (y al escuchar a otros compañeros o leer artículos en publicaciones "especializadas" -como la que acompañaba el welcome pack) podía sacarse la conclusión precipitada que denunciaba a raiz de la sesión inaugural: la tecnología avanza a pasos agigantados y transforma el mundo laboral, que es quien manda y condiciona todo lo demás, especialmente el sector de la educación que no solo debe de proporcionarles los trabajadores/emprendedores/líderes del futuro sino que debe adaptarse a las necesidades cambiantes y volubles de sus clientes (y aquí digo intencionadamente "clientes" y no "estudiantes").

Por otra parte, y muy ligado con esto, la reflexión está en el lado de la tecnología y el papel que juega en la educación (aunque es extensible a muchas dimensiones de nuestro día a día). O más concretamente de cómo se acepta de forma totalmente acrítica su utilización. Parece que el hecho de usar ciertas tecnologías, dispositivos o aplicaciones (léase Moodle -aunque esto esté ya algo asumido y por tanto al ser mainstream no es innovador, aunque en la mayoría de casos se infrautilice o se use mal-, tablets, pizarras digitales, kahoot, socrative, prezis...) es sinónimo de innovación y por tanto es sinónimo de bondad, sin que esté claro los beneficios que producen en la enseñanza y el aprendizaje. De la misma manera que hoy a nadie se le ocurriría decir que está innovando por usar PDFs, en sus clases en lugar de fotocopias o libros, ya que no ha habido ningún cambio sustancial en la el método de enseñanza-aprendizaje más allá de sustituir un medio en papel por otro en digital (que probablemente acabará siendo imprimido), me sorprende cuando se considera innovador el hecho de utilizar medios digitales o tablets (o, peor, "iPads": como si eso fuese relevante para la docencia) son aceptados y celebrados sin la más mínima reflexión sobre sus efectos reales, tanto en docentes como en discentes. A este respecto, un asistente -Chema, de la UNED-  hizo una acertada intervención que suscribo totalmente al señalar que de estas experiencias se suele destacar que "los alumnos lo pasan bien", pero eso ni es suficiente ni es el objetivo principal de la educación. Eso me lleva a preguntarme de nuevo cual es la relación entre educación y tecnología, y hace que me pregunte si no será que el sistema educativo (tanto profesores como escuelas y universidades) no nos hemos convertido en un mero nicho de mercado de empresas tecnológicas que ofrecen productos mágicos cuyos resultados no están demostrados.

Decía antes que no tengo una respuesta clara sobre cómo debe ser la relación entre el trinomio "tecnología - educación - mundo laboral", pero como enunciaba al principio del post, estoy convencido que el sector de la educación no puede ir jamás a remolque de los otros dos y aceptar sin más lo que le vendan, y si no somos nosotros quienes tomamos decisiones, las tomarán otros gurús por nosotros, y seguro que tendrán otros intereses distintos a los de los educadores. Ahora bien, ¿cómo hacerlo sin caer en el peligro de darle la espalda a la realidad y quedar totalmente desfasados?