Cuestionario sobre Software libre para la Universidad de Valladolid

Hace unas semanas recibí un correo de dos estudiantes de cuarto de periodismo de la Universidad de Valladolid, Mírcala Bulzing y Benito Muñiz Alonso, que me hizo mucha ilusión. En dicho correo me contaban que la profesora de Tecnologías de la Información, Eva Campos Domínguez, les había puesto un trabajo que consistía en elaborar y realizar una entrevista a alguna persona que estuviese relacionada de alguna manera con el software libre, ya fuese como programador, docente, usuario, hacker...  para luego elaborar una wiki con el material generado. En dicho email, además, me pedían participar en el cuestionario. Como podéis imaginar la sorpresa fue doblemente grata: por un lado porque me parece que la iniciativa de Eva Campos Domínguez es un ejercicio completamente necesario para incorporar el software libre en la cotidianeidad por las ventajas que supone para instituciones y personas -y muy especialmente a los futuros profesionales de la comunicación- y para crear una opinión que no esté basada en prejuicios o desinformaciones; y por otro lado porque  me sorprendió mucho (y por eso me hizo más ilusión si cabe) que unos estudiantes de una ciudad lejana, a los que no conozco de nada, me hayan encontrado mientras buscaban información sobre sofware libre y hayan considerado que podía aportar algo al trabajo.

En este enlace veréis los enlaces al resto de trabajos de alumnos y veréis que los perfiles son bastante distintos en general (aunque hay predominancia de ingenieros o estudiantes) y también lo son sus posiciones respecto al software libre (algunas no las comparto en aboluto), quizá por ello es más interesante todavía leer y muy especialmente reflexionar o digerir sus opiniones . Para el que quiera conocer la mía puede encontrarla a continuación o en la wiki de  Mírcala y Benito (a quienes les deseo no solo que saquen buena nota sino, sobre todo, que hayan aprendido mucho y que se animen con el software libre).

El debate está servido.


PREGUNTA: Para aclarar el concepto de Software Libre, corríjame si me equivoco: Software Libre sería más como una canción remezclada por un DJ (que estaría obligado a pagar el canon de la SGAE por derechos de autor) que el mero hecho de descargar música o beneficiarse de ella sin pagar nada a cambio, ¿no?

RESPUESTA: Bueno, en realidad el software libre es aquél que permite (porque así lo han especificado sus autores) las siguientes libertades: libertad de usar el programa, con cualquier propósito (libertad 0); libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades (libertad 1); libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo (libertad 2); y libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie (libertad 3). Estas cuatro sencillas premisas pueden parecer algo baladí pero las implicaciones que conllevan son grandes. La más evidente es la reducción de costes, pero no es la única ni la más importante. Otras ventajas pueden ser la independencia tecnológica, una mayor velocidad en la mejora de prestaciones y de seguridad de los programas, sistemas más seguros y sin puertas traseras, utilización de estándares... (en este enlace de Cenatic pueden encontrarse todavía más ventajas) Por tanto, como puede verse “software libre” no significa necesariamente que se trate de remezclas de otros programas, sino que por lo general es 100% original (al menos en su programación) o se basa en otros desarrollos de software libre (bibliotecas, módulos, código...). En cualquier caso se trata de algo totalmente legal. Si utilizase partes de otros programas que no son libres, el resultado final ni podría ser libre ni podría ser gratuito sin incumplir la legalidad, lo cual liga con vuestra siguiente pregunta.

P - ¿En qué posición quedan los derechos de autor con el Software Libre? Ya que, me imagino, serán uno de los escudos más recurrentes de las empresas que controlan el mercado.

R- Esta es una de las grandes confusiones y desinformaciones que hay con respecto al Software Libre, y temo que eso se haga algunas veces de forma intencionada. Trataré de aclararlo. Es cierto que los derechos de autor están para proteger la propiedad intelectual de los autores de una obra (puede ser una obra literaria, de música, una película... o también las líneas de código que sirven para crear un programa) y la manera de protegerla es dejar claro quien ha sido el autor. Lamentablemente mucha gente reduce “derechos de autor” con © o “todos los derechos reservados” es decir, se suele pensar erróneamente que solo puede protegerse a un autor si no se puede hacer nada con su obra, pero existen muchas otras alternativas, y ahí es donde entran las licencias como Creative Commons, GNU/GPL... que permiten un uso más amplio de las obras (como distribuirlas, modificarlas e incluso ganar dinero con ellas, por citar algunos ejemplos) a la vez que velan por prevalecer la propiedad intelectual de sus autores. Y es que no hay que perder de vista que los derechos de autor nacen con la creación de la obra y no requieren de ninguna formalidad como la inscripción en un registro o el depósito de copias, por otro lado es únicamente el autor, y no otro quien tiene la potestad de decir lo que se puede hacer o no hacer con su obra. Por tanto el software libre no solo no vulnera la propiedad intelectual sino que no sería posible su desarrollo si no fuese de la mano de licencias como las anteriormente descritas que protegen a sus autores sin que eso vaya en detrimento de la utilización y difusión de su obra.

P - En las grandes empresas desarrolladoras y distribuidoras de software trabajarán expertos programadores, informáticos… ¿Por qué cree usted que estas empresas no crean versiones mejoradas, alternativas y específicas para determinados usos como lo es el suyo, la Arquitectura?

R - Hasta donde yo se las empresas desarrolladoras de software sí que están haciendo programas específicos para arquitectura como el caso de Archicad, Revit... o utilizables en arquitectura (AutoCAD, Bricscad, 3D Studio, Photoshop, Presto, Cype...). Lamentablemente, y aunque me cueste admitirlo, no existen aplicaciones de software libre que sean específicas para arquitectura y son pocas las que puedan ser utilizadas en arquitectura. Peor todavía: salvo Gimp o Blender, cuyas prestaciones son excelentes, cuando existen, las alternativas son escasas o limitadas. El por qué se produce esto no creo que se deba tanto a dónde se encuentran los mejores profesionales (que los hay excelentes en ambos lados, de eso hay que estar bien seguros), sino por cuestión de mercado, porque, admitámoslo, el sector de la arquitectura (e incluso el de la construcción, que incluye profesionales como ingenieros, arquitectos técnicos...) es muy pequeño en comparación a la globalidad y por tanto creo que las empresas no nos ven como un sector seguro en el que valga la pena invertir (y por tanto arriesgar) realizando software libre. Y es que, aunque parezca mentira, ¡se puede ganar dinero haciendo software libre! y de hecho ya hay empresas que lo hacen, el problema es que todavía son pocas porque exigen replantear su modelo económico 1.

P - El Software Libre puede tener importantes beneficios para el uso de profesionales como arquitectos, diseñadores gráficos, cartógrafos… Pero, ¿qué clase de beneficios puede suponer para el usuario común?

R - Pensar que el software libre es para programadores o profesionales es un prejuicio fruto del desconocimiento (como también lo es pensar lo contrario, que es solo para aficionados, algo que también ocurre con frecuencia).

Precisamente creo que el público en general, el usuario común al que os referís, es el que mayor beneficio puede sacar dado que la mayor parte de aplicaciones existentes son generalistas. A diferencia de lo que comentaba antes con software específico, hoy en día tenemos alternativas libres para casi cualquier uso generalista: existen desde navegadores web, suites ofimáticas, reproductores multimedia, editores y gestores de imágenes, antivirus, juegos... y por supuesto sistemas operativos completos que no solo igualan en prestaciones sino que muchas veces superan al supuesto hermano mayor del software privativo. Tanto es así que existen distribuciones de linux que están dirigidas precisamente a este sector, el caso más evidente es el de ubuntu, una distribución creada y mantenida por una empresa, Canonical, cuyo lema es “Linux para seres humanos” y se refleja en su sencillez y “usabilidad” que hacen que no sea necesario ser un experto en nada para utilizarlo e incluso disfrutarlo. Creo que es importante recalcar esto porque significa que podríamos cubrir, si quisiéramos, todas nuestras necesidades con software libre. Sin embargo no hace falta imaginar nada, el uso del software libre por parte del gran público es hoy una realidad, y es que si nos paramos a reflexionar, este público general al que aludimos ya utiliza software libre sin siquiera saberlo: Firefox, Google Chrome, los terminales móviles con Android, OpenOffice, la mayor parte de páginas webs que existen en Internet, las aplicaciones realizadas en java... son software libre o utilizan software libre. Incluso Google ha dicho que si no fuese por el software libre no hubiesen llegado tan lejos, ya que entre otras cosas no hubieran podido pagar los gastos de mantener las licencias de los sistemas operativos de sus numerosísimos servidores en los que almacenan sus datos.

P - Por otro lado ¿Cómo el empleo generalizado de un único software en específico como es el de Microsoft afecta o puede afectar a su trabajo en particular?

R - El fenómeno que apuntáis en la pregunta que ocurre con Microsoft (concretamente con sus programas Windows y Microsoft Office) es algo real y palpable en estos momentos, si bien es cierto que cada vez están perdiendo cada vez más cuota de mercado (lo cual es especialmente patente en el caso de los navegadores web). Partiendo de la premisa de que la competencia es buena porque hace que las prestaciones de los productos y los servicios sean mejores y de menor precio, simplemente por la necesidad de destacar frente a los competidores, podemos concluir que cualquier tipo de monopolio es negativo. Cuando hay competencia es el usuario el que siempre sale beneficiado, de eso no hay lugar a dudas, mientras que cuando existe un monopolio, los usuarios estamos a merced de las decisiones que tome una compañía y podemos estar seguros que no miran por nosotros, sino por su beneficio económico. Tanto es así que hay instituciones/organismos (la propia UE) que velan para que siempre exista, combatiendo, por tanto, cualquier indicio de actividad monopolista.

Podríamos tratar de imaginar qué ocurriría si solo existiese un solo programa y un día la empresa que lo produce decidiese cambiase de política de precios y los nuevos fuesen abusivos o sacase una nueva versión incompatible con las anteriores (algo que pasa a menudo): no nos quedaría otra que aceptar sus condiciones y pagar más si quisiéramos seguir abriendo y editando los documentos que nosotros, sus autores, creamos en su día. Peor todavía sería si la empresa quebrase o simplemente no le resultase rentable continuar con su desarrollo. Desgraciadamente no hace falta imaginar hipótesis porque esto ya ha ocurrido. Un caso muy concreto fue el caso de Internet Explorer 6, un navegador desarrollado por Microsoft que aprovechaba sobremanera el hecho de que es el que venía junto con Windows XP sin opción a desinstalarse y se erigió en el navegador más utilizado durante unos años a pesar de que ni era el mejor, ni el más seguro, ni -por supuesto, el más accesible, pues no seguía los estándares web del W3C para interpretar páginas web, lo cual obligaba a los diseñadores de web a realizar dos veces su trabajo: una vez para Internet Explorer y otra para el resto de navegadores. Este hecho tuvo varias consecuencias sonadas: campañas proclamando la muerte del navegador, resoluciones de juicios en los que Microsoft debía pagar multas millonarias y ofrecer alternativas, diseñadores duplicando sus honorarios; empresas como Google, 37 signals... proclamando que no iban a dar soporte para Internet Explorer 6 y cuyas webs no podían utilizarse si se utilizaba ese navegador o incluso Gobiernos enteros (como el alemán o el francés) aconsejando a sus ciudadanos que dejasen de utilizarlo.

P - Usted imparte una asignatura que se llama "Herramientas digitales" y dice en su blog que la "esencia" es que cada uno pueda elegir el software que quiera, ¿Dicho eso, qué es lo que usted intenta transmitir a sus alumnos?

R - La asignatura que imparto2 en la Universidad de San Jorge parte de una premisa clara: las herramientas digitales (software, hardware) en tanto a herramientas que son, deben estar siempre supeditadas a las necesidades de la persona que las utiliza y nunca al revés. Esto puede parecer una obviedad, pero lamentablemente es prácticamente imposible que se produzca si quien dirige el mercado (y por tanto decide por nosotros) son empresas de software. Por tanto, asumiendo eso y asumiendo también que vivimos en un mundo globalizado en el software que se utiliza hoy aquí puede no existir o no utilizarse en otros lugares o en un futuro no demasiado lejano, la asignatura lo que plantea es sentar las bases para que cada estudiante desarrolle su propio criterio hacia el uso de las herramientas digitales y empiece a desarrollar lo que llamo una cultura de software responsable.

P - Díganos cómo trabaja con ellos (sus alumnos) y si ha llegado a alguna conclusión...

R - Tanto Antonio Casas (el profesor que me ayuda con la asignatura) como yo teníamos claro que no queríamos explicar en detalle un programa en concreto, sino que preferimos explicar los conceptos generales que comparten una misma familia de programas, sin entrar en detalles como si para dibujar una línea hay que teclear "l" o buscar el icono que está arriba a la derecha (para eso están los manuales de ayuda y la experiencia). Los motivos son varios: En primer lugar los "éticos": No somos representantes de ningún programa y no queremos condicionar el futuro laboral de los estudiantes al hacerles "esclavos" de un programa. Por otro lado creemos que tiene más sentido aprender conceptos que les puedan servir con varios programas pues podrán optar a más trabajos, serán más libres para trabajar y no dependerán de una versión concreta de programa, lo cual les permite a los alumnos aplicar los conceptos con independencia de la versión o idioma del programa que utilicen.Para conseguir los objetivos del curso, las clases de herramientas digitales siempre siguen el mismo patrón: se comienza contextualizando una situación que permita entender cuales son nuestras necesidades y por tanto lo que vamos a pedir al software que vayamos a utilizar. Una vez están claras se presentan las distintas alternativas disponibles, y por último se explican los conceptos generales sobre una familia de programas (como el CAD, Procesadores de textos, BIM, Edición de imágenes...). Con todos esos datos los alumnos tienen que elegir un software para realizar la actividad práctica propuesta para cada bloque temático y además justificar su elección y sacar conclusiones sobre si ha cumplido o no sus expectativas, si ha sido una buena elección...

A pesar de que estoy convencido de las ventajas que supone este método (libertad de elección, sentar criterios, fomentar la capacidad crítica -extrapolable a otros campos-, ser capaces de utilizar software que no se ha explicado directamente en clase…) es cierto que a algunos alumnos les cuesta hacer el cambio de mentalidad y sobretodo plantearse que tienen libertad de elección y que tienen que ser críticos con el software utilizado. Uno de los problemas que he detectado es la falta de tiempo y experiencia para profundizar en todas las alternativas que existen, con lo cual existe un peligro real de caer en tópicos y de no querer arriesgar (“utilizo este programa porque es el que más se usa”, o “porque lo hace tal empresa” suelen ser razonamientos que desgraciadamente leo con demasiada frecuencia). Precisamente para combatir este problema este año estamos planteando un trabajo en el que semanalmente un grupo de estudiantes presenta programas de una misma familia, los compara y comparte con el resto de clase las experiencias que han tenido al utilizarlos. Esperemos que esta segunda edición de la asignatura de todavía mejores resultados que la anterior.

P - ¿Por qué cree usted que es importante que exista en España AGNU?

R - AGNU (del acrónimo Arquitectura y GNU) es una agrupación que defiende el uso del software libre como herramienta de trabajo habitual en los estudios de arquitectura y denuncia que instituciones como los Colegios de Arquitectos no solo no lo apoye sino que obligue a sus colegiados a utilizar programas informáticos de pago que nada tienen que ver (o nada tendrían que ver) con el Colegio, como son Microsoft Office, Adobe Acrobat, Windows… ya que las aplicaciones informáticas necesarias para hacer los trámites o los visados telemáticos así lo exigen y no ofrecen alternativas para utilizar otro software o sistema operativo. Más allá de la importancia que tiene para arquitectos el poder utilizar otras aplicaciones y sistemas operativos (lo cual puede llegar a suponer un ahorro de 1.978,04 €3 por cada ordenador utilizado, una cantidad nada desdeñable en tiempos de crisis), iniciativas como esta son necesarias porque ponen el dedo en la llaga sobre un problema real y a menudo no tenido en cuenta: el poder que tienen las instituciones para condicionar o no el uso de herramientas informáticas (y con ellas la economía) de las personas a las que representan. Y es que a menudo, muy a menudo, las instituciones (ayuntamientos, administraciones, Colegios…) olvidan o se desentienden de su responsabilidad. Así pues, considero que iniciativas como esta son muy necesarias, ya que no solo sirven para recalcar que es importante que las instituciones entiendan de una vez que sus decisiones en cuanto a la utilización del software condicionan a muchas personas y sino que exigen que se cumpla la legalidad.

P - ¿Se da por sentado desde la sociedad que el único software que existe es el que se nos suministra con el ordenador, Windows y compañía?

R - Por desgracia todavía son mayoría quienes no saben siquiera que existen alternativas y por tanto no tienen libertad de elección. Ahora gracias a los iPod mucha gente está descubriendo que existe otra cosa que es Apple y sus iProductos, lo cual está bien pero tampoco es la solución a todos los problemas y puede llegar a ser más de lo mismo, ya que sus prácticas son tanto o más monopolistas que las de Microsoft. Para que esta situación cambie es muy importante que se den a conocer al público general todas las ventajas que supone el software libre y que son perfectamente aplicables en sus vidas, tanto es así que una de las formas de colaborar con el desarrollo de software libre es la comunicación de las bondades del software libre, o en argot, “evangelización” (spread the word). Y ahí es donde todos podemos aportar nuestro grano de arena, pues en muchas ocasiones solo basta poner en contacto a alguien con el software libre y sus ventajas son tan buenas que convencen por si mismas. Lo difícil es atreverse a dar el primer paso y en ocasiones solo tenemos que hacer de guías.

P - Software Libre trata conceptos como libertad y accesibilidad. ¿Por qué cree que, desde las administraciones y las leyes, estos conceptos no se protegen tanto en el mundo virtual como en el real?

R - Buena pregunta. Esto es algo que me planteo muchas veces y lamentablemente no he llegado a ninguna respuesta que me satisfaga realmente. Hay gente que ve en esta falta de acciones por parte de administraciones o entidades conspiraciones, favores o beneficios económicos. A mi me gustaría creer que se trata de desconocimiento. En cualquier caso, esta situación que vivimos actualmente es algo que no tiene ningún tipo de sentido que sea así, pues las administraciones, a diferencia de las empresas, ofrecen servicios a un conjunto de personas a las que representan (y que, no lo olvidemos, les han elegido democráticamente), por tanto no cuentan entre sus objetivos el de lucrarse económicamente. Partiendo de esta premisa, está claro que las administraciones se deben a todas y cada una de las personas a las que sirven y le dan sentido de ser, aunque estas sean (y son) un conjunto heterogéneo debido a su gran tamaño. Esto tiene las siguientes implicaciones: La primera es que todas las personas deberían poder relacionarse en igualdad de condiciones con las administraciones cuando tengan que referirse a ellas, realizar trámites, etc. y eso incluye, entre otras cosas, la posibilidad de elegir libremente el software que utilicen para ese fin (no deberían pedirse por tanto formatos .doc que obliguen a los usuarios a tener Microsoft Office, por poner un ejemplo tan terrenal como veraz). La segunda es que las administraciones no están y no deberían estar, vinculadas a ninguna empresa de sofware, pues el objetivo de estas (lucrarse legítimamente por la venta y uso de sus programas) es incompatible con el de las primeras. El hecho de obligar a utilizar una determinada herramienta informática beneficia casi únicamente a la empresa que lo fabrica y distribuye, en ningún caso a las personas a las que representan. Curiosamente, todavía hoy se ningunea la magnitud del problema que describo, pero de igual modo que a día de hoy, afortunadamente, tenemos muy asumido que todos los edificios de pública concurrencia deben de estar adaptados para personas con discapacidad hasta el punto de que si no fuese así no serían pocos los que harían reclamaciones; o de igual modo que todos nos quejaríamos si para ir a un ayuntamiento tuviésemos que ir en un coche Ford (por eso de que son los que más se utilizan en el mercado), a nadie debería de extrañarle que se reivindique la libertad de poder elegir el software. Más allá de eso, y para reflejar el alcance de la cuestión, en España existe una ley (Real Decreto 4/2010, de 8 de enero, por el que se regula el Esquema Nacional de Interoperabilidad en el ámbito de la Administración Electrónica) que ya en el segundo párrafo de sus disposiciones generales señala:

En el ámbito de las Administraciones públicas, la consagración del derecho de los ciudadanos a comunicarse con ellas a través de medios electrónicos comporta una obligación correlativa de las mismas. Esta obligación tiene, como premisas, la promoción de las condiciones para que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas, así como la remoción de los obstáculos que impidan o dificulten el ejercicio pleno del principio de neutralidad tecnológica y de adaptabilidad al progreso de las tecnologías de la información y las comunicaciones, garantizando con ello la independencia en la elección de las alternativas tecnológicas por los ciudadanos, así como la libertad de desarrollar e implantar los avances tecnológicos en un ámbito de libre mercado.

Por tanto hay que luchar y legislar para eliminar no solo las barreras arquitectónicas de los edificios públicos sino también las digitales. Y es que ya va siendo hora de que cuando se legisle sobre temas relacionados con la accesibilidad, la libertad o la propiedad intelectual se haga para favorecer al usuario en lugar de criminalizarlo (tal y como ha pasado con el canon digital o la “Ley Sinde” -Ley de Economía Sostenible), pues insisto, la administración debe tener claro de qué lado está y a quien representa, que en ningún caso serán entidades como la SGAE o marcas comerciales.

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1 El negocio detrás del software libre se caracteriza por la oferta de servicios adicionales al software como: la personalización y/o instalación del mismo, soporte técnico, donaciones, patrocinios; en contraposición al modelo de negocio basado en licencias predominante en el software de código cerrado , algo que si se quiere puede hacerse también (el software libre no implica que siempre tenga que ser gratis)

2Más información aquí: http://carloscamara.es/blog/2010/01/25/aprendiendo-a-ensenar/#USJ

3 Cálculos basados únicamente en los precios de venta al público en España de las licencias de los programas mencionados anteriormente, según las webs oficiales de los fabricantes: Adobe Acrobat Professional (950,04€), Microsoft Office Professional 2007 (709€) y Windows 7 Ultimate (319€)

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