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Arquitectos y rarezas (I): empresas de arquitectura o la necesidad de reinventar la rueda

Tengo la sensación que los arquitectos adolecemos del mal de querer ser siempre distintos a los demás, a veces anteponiéndolo incluso a otros aspectos tanto o más importantes. A veces parece que lo más importante sea distinguirse de todo y de todos, lo cual sorprende en una profesión creativa y propositiva como la nuestra. Hoy me gustaría centrarme en las rarezas de los despachos de arquitectura como empresa.

Hace un tiempo empezó a circular un correo en el que se protestaba por las condiciones laborales de muchos arquitectos, dicho email ha suscitado varias reacciones* y una opinión que se plantea es que, de cambiar la situación laboral de los arquitectos que trabajan como (falsos) autónomos, supondrá un problema para quienes quieran montar o estén al frente de un despacho de arquitectura y por tanto muchos despachos cerrarán y/o no se crearán nuevos.

No entraré hoy a discutir la legitimidad de reivindicar algo que, por otra parte, obliga la ley (y que por tanto, de no cumplirse se incurre en delito/falta).

Lo que sí querría comentar es que la mayor parte de profesiones tienen este problema resuelto sin mayor complicación. El problema, como decía antes, es que los arquitectos nos pensamos distintos y creemos que tenemos que reinventar la rueda contínuamente. ¿Por qué nos negamos a montar empresas? ¿Qué hay de malo en ello? ¿Por qué horroriza decir que la arquitectura es un negocio? A muchos arquitectos les repugna esa idea, y no se por qué. Personalmente creo, tal y como dije en este post con motivo a una cita de Zaha Hadid, que el hecho de que sea un negocio no debería tener connotaciones negativas. En la sociedad en que vivimos el dinero es imprescindible para vivir, con lo cual hay que hacer algo para ganarlo legalmente. Entre esas opciones se encuentra la arquitectura, como una profesión más (no todos somos Brad Pitt o Lenny Kravitz) . ¿O es que los arquitectos estamos por encima del bien y el mal, del hambre y la necesidad? No lo creo.

Entonces… ¿Por qué no hay más empresas de arquitectura? Me temo que esa aversión irracional en realidad oculta los verdaderos motivos. Se me ocurren varios:

  1. Porque la figura del autónomo es la opción más fácil en cuanto a establecerse como figura jurídica, trámites…
  2. Porque es mucho más económico para el empleador. Ya hemos hablado de lo que supone para sus empleados de facto, pero además hay que sumar lo que costaría gestionar la contabilidad de una empresa.
  3. Por ignorancia de alternativas. Conozco pocos arquitectos que sepan que existen alternativas y qué ventajas tiene una SCP frente una SL, cooperativa, etc (por decir algunos ejemplos de formas jurídicas), pues no es algo que se enseñe en los planes de estudios. (Aprovecho para reivindicar la necesidad de un cambio en el plan de estudios: menos asignatura de proyectos y más de legislación, gestión y economía)

Está en boca de muchos los problemas de la profesión de arquitecto actualmente: problemas con los honorarios, exceso de documentación que hay que rellenar, la cantidad de normativas que hay que estudiar y que hay que cumplir, problemas con las condiciones laborales… Creo que muchos de esos problemas podrían solucionarse si el desarrollo profesional se hubiese planteado bien desde el principio. En general, cuando alguien quiere montar un negocio, sea de la índole que sea, si quiere hacerlo bien y quiere minimizar problemas futuros, hará un plan de empresa** en el que estudiará la competencia, el mercado, quienes serán sus agentes, cuantos empleados necesitará, de dónde vendrán los ingresos y cada cuanto vendrán, cual es la previsión de crecimiento… Todo ello permitirá la elección de una figura jurídica que se ajuste a la realidad, presentarlo a los bancos obtener financiación/ayudas… y lo mejor de eso: lo podríamos saber sin haber invertido ni un solo euro, lo cual da tiempo a reacción sin apenas riesgo.

Los arquitectos tenemos un problema, y es que nunca nadie nos ha enseñado como montar empresas ni cómo hacer nada de eso, no solo eso, se nos ha hecho creer que lo único que debemos hacer es proyectar, y todo lo que se escape de esa concepción, no es de nuestra incumbencia. Error.

Quizá si hubiésemos tenido la formación adecuada y/o el interés, nos hubiésemos dado cuenta que el sector de la construcción es cambiante, que ha cambiado mucho y va a cambiar más. Nos hubiésemos dado cuenta que si todos hacemos lo mismo y de la misma manera tendremos problemas (por eso al final la gente tiene que recurrir a reventar precios, pues es el único hecho diferencial entre unos y otros). El sector pide cambios y los arquitectos estamos tan apoltronados en nuestras competencias, en la idea que tenemos en la cabeza de lo que es (o mejor dicho de lo que NO es) la arquitectura, no estamos sabiendo verlo (ya lo comenté en este post a raíz de la noticia “La rebelión de los ingenieros“): ¿Qué sentido tiene que haya miles de micro-empresas formadas por un solo arquitecto (o tres, o cinco -que eso ya es raro-) todas ellas dedicadas a lo mismo, teniendo problemas para encontrar trabajo, para hacer la justificación energética de un edificio, para encargar las instalaciones… Salta a la vista que eso no es rentable, se mire como se mire.

Alguno apelará a la tradición y le repugnará hacer como en Reino Unido, EEUU, Francia… No hace falta decir que todo el mundo es libre de hacer lo que quiera (hace unas líneas precisamente criticaba que todos hiciésemos lo mismo), quien quiera seguir como hasta ahora, que lo haga. Eso sí, que lo haga jugando límpio y no quiera hacer más de lo que puede, porque si acepta más proyectos de los que puede abarcar, necesitará ayuda, y si necesita ayuda tiene que cumplir con la legislación, que a fin de cuentas es lo que pedimos.

Acabo por tanto, como empezaba: creo que una de las causas de los vicios y problemas de nuestra profesión es la obcecación por querer ser distintos a los demás, sin pararnos a analizar las cosas con detenimiento y repetir (o incluso mejorar) lo que ya funciona en otros ámbitos o lugares. A fin de cuentas es lo que deberíamos hacer los arquitectos: analizar y proponer para mejorar (no para diferenciar). Eso es lo que realmente nos han enseñado y eso es lo que deberíamos hacer.

____________
*Puede leerse más información sobre la protesta por las condiciones laborales de los arquitectos asalariados en el este hilo del foro de plusarquitectura, los blogs Jóvenes arquitectos (Cataluña) y arquitectos explotados (Madrid) y el foro Jóvenes arquitectos.

**Entidades como Barcelona Activa, la Fundació Privada per a la Promoció de l’Autoocupació de Catalunya y empresas como QMT Consulting se dedican a asesorar en la realización de planes de empresa. En el podcast scalae 84 Raúl Bosque, al frente de QMT Consulting habla precisamente de esto.

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  1. Agosto 16th, 2008 at 09:24 | #1

    Coincido en que los arquitectos no debemos avergonzarnos por ser emprendedores y crear nuestras empresas, grandes o pequeñas. Al contrario, aguardar en casa, con los brazos cruzados, a esperar que otro emprendedor nos ofrezca trabajo no parece recomendable. Claro que podemos ser empresarios.

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  2. Mayo 25th, 2010 at 14:42 | #2

    Es verdad pero a veces da miedo hacer el “gran salto” para oficializar su negocio: Impuestos, seguridad social, declaraciones, etc. Hay que estar muy seguro de la rentabilidad del negocio para no quemarse.

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  3. Mayo 25th, 2010 at 16:59 | #3

    Eso no lo discute nadie, Ferran. De igual modo a nadie (en su sano juicio) se le ocurriría hacer un edificio sin saber mucho y estar muy seguro de aspectos técnicos, legales y compositivos… nadie debería aventurarse sin saber de estos aspectos o bien sin tener a alguien (asesor, consultor o socio) que lo haga por ti. El problema es precisamente ese: “nos atrevemos con todo” y no tenemos en cuenta las consecuencias… así van las cosas.

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  1. Diciembre 8th, 2008 a las 14:18 | #1